Contrato de prestación de servicios. Contenido y forma

Técnico reparando un grifo de cocina, ejemplo de prestación de un servicio profesional.

Un contrato de prestación de servicios es el acuerdo mercantil por el que una parte (el prestador) se compromete a realizar una actividad profesional a cambio de una contraprestación económica, sin que exista relación laboral entre las partes. ¿Ha proporcionado un servicio pero no ha cobrado hasta ahora? ¿O quizás no ha hecho lo que el cliente deseaba? Estos casos son comunes en la práctica y se pueden evitar con un contrato de prestación de servicios bien redactado.

Características del contrato de prestación de servicios:

  1. El contrato de servicio regula la ejecución de una actividad contra pago.
  2. El contratista y el cliente deben cumplir con las obligaciones del contrato.
  3. El contrato puede concluirse informalmente.
  4. El contrato puede firmarse para una única prestación puntual o para servicios recurrentes en distintas áreas de la empresa.

En cuanto a la forma en el contrato de servicios no debe olvidar

  • Identificar únicamente al prestador del servicio y al cliente.
  • Definir el objeto del contrato y el precio del servicio.
  • Establecer condiciones de pago.
  • También debe estipular por escrito otros acuerdos, como la fecha límite de servicio, las condiciones de pago o las cuestiones de responsabilidad.
  • Tener el contrato escrito por un abogado.

¿Qué es un servicio?

Un servicio es una prestación de trabajo o de conocimiento que no da lugar a la entrega de un bien material, sino a un resultado intangible: puede tratarse de una actividad sobre personas (por ejemplo, la consulta de un médico) o sobre objetos (reparar una instalación de fontanería, como en la imagen, o revisar un vehículo). Lo relevante no es que se cree un objeto nuevo, sino que se preste un trabajo o un servicio profesional conforme a lo pactado.

Mediante un contrato de servicios, las partes contratantes acuerdan qué tipo de actividad debe llevarse a cabo y qué condiciones deben aplicarse. Con esto se quiere decir que se hace una descripción del servicio y se fija el precio. También se puede acordar exactamente dónde debe llevarse a cabo el servicio y se pueden formular preguntas sobre la garantía y los plazos.

Los servicios más habituales en el ámbito empresarial incluyen:

  • Servicios de construcción y reformas.
  • Servicios profesionales (asesoría, consultoría, auditoría).
  • Servicios de transporte y logística (operadores 3PL y 4PL).
  • Servicios informáticos y de desarrollo de software.
  • Servicios de marketing y comunicación.
  • Servicios de limpieza y mantenimiento.

Para proteger los intereses de ambas partes, es recomendable que un abogado revise el contrato antes de firmarlo.

¿Qué contenido debe tener cada contrato de servicio?

No hay reglas fijas sobre qué debe estar exactamente en el contrato para el servicio. Sin embargo, es habitual y aconsejable registrar lo siguiente en el contrato de servicio:

contenido declaración
Implicados ¿Quiénes son los clientes y contratistas?
Contrato ¿Qué servicio se ofrece?
Remuneración, otros costes ¿Cuáles son los costes?
Condiciones de pago ¿Cuándo se debe pagar?
¿Dónde se debe pagar?
¿Qué opciones de pago hay (efectivo, factura, transferencia, PayPal, etc.)?
Fecha de la función / rendimiento en tiempo ¿Cuándo y durante cuánto tiempo se debe proporcionar el servicio?
Responsabilidad ¿Cuándo se debe asumir o excluir la responsabilidad ?
Formalidades y otros acuerdos. ¿Cuándo y dónde se debe hacer el trabajo?
Firmas del cliente y contratista.

¿Qué forma debe tener el contrato de servicio?

Básicamente, un contrato de servicio no necesariamente tiene que establecerse por escrito. También se puede cerrar verbalmente o por acción implícita. Esto último significa que se realiza una comprensión tácita del contrato, por ejemplo, al reclamar el servicio respectivo sin haberlo discutido previamente.

En la mayoría de los casos, sin embargo, es aconsejable establecer el contrato por escrito. El contrato escrito proporciona evidencia para probar los acuerdos alcanzados en caso de disputa, algo especialmente importante en cuestiones de responsabilidad civil. Conviene tener en cuenta también las obligaciones fiscales asociadas: el prestador debe emitir factura con IVA (con carácter general, al 21%) y, si es un profesional autónomo, aplicar la retención de IRPF correspondiente (el 15% con carácter general, o el 7% durante los tres primeros años de actividad). Estos aspectos se explican con más detalle en esta guía práctica para calcular el IVA en facturación electrónica y en este resumen de las obligaciones fiscales de una empresa en España.

Contrato de prestación de servicios frente a contrato laboral: cuidado con el falso autónomo

No conviene confundir un contrato de prestación de servicios (de naturaleza mercantil) con un contrato laboral. La diferencia no depende de cómo se titule el documento, sino de cómo se ejecuta la relación en la práctica: si el prestador trabaja bajo las instrucciones y el horario de la empresa, sin margen real de decisión sobre cómo organizar su trabajo (dependencia), y sin asumir el riesgo económico de su actividad (ajenidad), la Inspección de Trabajo puede considerar que existe una relación laboral encubierta, es decir, un caso de falso autónomo. Desde que el Suministro Inmediato de Información (SII) cruza los datos de facturación en tiempo real, este tipo de irregularidades se detecta con mayor facilidad, por lo que conviene que el contrato refleje fielmente la autonomía real del prestador: quién decide el método y los horarios de trabajo, quién aporta los medios, y si presta servicios a varios clientes o solo a uno.